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¿Alguna vez has tratado de conscientemente dejar de pensar? Si meditas, podría ser tu práctica habitual, y si no, puede convertirse en una. Pero ¿por qué querría hacerlo alguien?
Desde el momento en que uno se despierta nuestra mente está en constante movimiento. Ofrece un sinfín de símbolos, asociaciones, imágenes, relaciones, sin cesar categorizando, clasificando, y pensando en mil cosas de forma habitual. Nos levantamos y empezamos a pensar en las cosas que tenemos que hacer durante el día, trabajo, hogar, deberes, responsabilidades. Entonces platicamos con alguien, escuchamos noticias en la televisión o en la radio, leemos los periódicos y luego reflexionamos sobre ellas sin siquiera estar conscientes que lo estamos hacemos. Cuando tenemos la intención de poner atención a lo que está pasando en nuestra cabeza por primera vez, los resultados son impactantes. Nos conscientizamos de que hay una enorme estación de trenes de pensamientos en nuestra mente, con "nuevos trenes" que llegan y salen en cada instante. ¿A dónde nos llevan, los trenes de pensamientos? ¿Cómo afecta a nuestra vida?
Puedes hacer este simple ejercicio llamado "flujo de conciencia". Basta con tomar una página en blanco y empezar a escribir todo lo que te viene a la mente por una tiempo determinado que consideres apropiado. Puedes descubrir algunas cosas asombrosas que nunca habías reconocido conscientemente que estuvieras pensando, quizás agradables e innovadoras o tal vez algo menos que eso. Esta técnica es muy útil para aliviar el estrés, aumenta tu creatividad cuando te sientes "atrapado", y también sirve al propósito de desarrollar la conciencia de tu flujo de pensamiento. Entre los efectos que tiene una mayor conciencia en el proceso de pensamiento son una mente tranquila y clara, mejoría en el sueño y las funciones del cuerpo, una perspectiva más positiva de la vida, y mucho más. Recientes estudios científicos y trabajos presentados en la psicología en las películas como "¿¡Y tú qué sabes?" (“What the bleep do we know?”) y "El Secreto" (“The Secret”) hizo que más y más personas controlaran su flujo de pensamiento. Pero, ¿cómo hacerlo?
Básicamente, haces un lista de tus flujos habituales de pensamientos, ordenándolos uno por uno, aplicando los principios del pensamiento crítico para distinguir entre los pensamientos que te sirven y deseas cultivar, y los que no te sirven y a los cuales comenzarás a dar menos atención. Se puede hacer en una variedad de maneras. Algunos prefieren encontrar un lugar tranquilo y tomar una pluma y un pedazo de papel, otros sólo prestan atención al monólogo interior en durante la rutina diaria – lo que mejor te funcione a ti está muy bien. Cuando identificas el pensamiento, pregúntate estas tres cosas: ¿Es mi pensamiento? ¿Realmente lo creo? ¿Me sirve? Te sorprenderás de los muchos de ellos de los que estarás dispuesta a deshacerse. Lo que bueno de recordar, sin embargo, es que no puedes dejar de pensar en algo, prestando atención a lo que estás pensando. Nuestra atención hace que todo sea más grande. Simplemente deja que fluya a través de tu mente y encuentre la siguiente idea. Este inventario de pensamientos puede llevar un tiempo, pero con cada uno que identifiques aumentarás tus posibilidades de vivir la vida quieres, y no la que te está sucediendo.